Cómo elegir la aguja de crochet adecuada para tu amigurumi

Si estás empezando en el mundo de los amigurumis, o ya llevas tiempo pero eres autodidacta, es probable que una de las dudas que te hayan surgido sea: ¿Qué aguja debo utilizar?
Aunque pueda parecer un detalle sin importancia, elegir la aguja adecuada puede marcar una gran diferencia en el resultado final de tu proyecto. Una aguja demasiado grande puede dejar huecos por los que se vea el relleno, mientras que una demasiado pequeña puede hacer que tejer resulte incómodo y cansado.
Lo que aprendí sobre las agujas tejiendo.
Recuerdo que mis primeros amigurumis los tejía con la aguja recomendada en la etiqueta del hilo. El resultado no era malo, pero siempre se veía un poco el relleno. No fue hasta que probé una aguja medio milímetro más pequeña cuando entendí la diferencia que podía hacer un cambio tan simple.
A diferencia de otras labores de crochet, los amigurumis necesitan un tejido bastante compacto. Esto ayuda a que el relleno quede bien oculto y a que la figura mantenga su forma con el paso del tiempo.
Por eso, en amigurumi no siempre utilizamos la aguja recomendada en la etiqueta del hilo. De hecho, es muy habitual escoger una aguja entre 0,5 y 1 mm más pequeña de lo indicado por el fabricante de la marca que estés utilizando.
El tamaño sí importa.
Bajo mi criterio, a lo largo de mi aprendizaje, lo he ido dividiendo así de manera aproximada:
- Para hilos finos, suelen utilizarse agujas entre 1,2 mm y 2 mm; o algún milímetro más.
- Para hilos de grosor medio, las más habituales son las de 2,5 mm o 3 mm.
- Para hilos gruesos o de chenilla, se utilizan agujas a partir de 4 mm.
Esto solo puede servirte como referencia ya que cada persona tiene una tensión diferente al tejer, por lo que lo más importante es observar el resultado que obtienes.
Cuando la aguja es más grande de lo que necesitas.
Hay algunas señales muy fáciles de identificar:
- Puedes ver el relleno entre los puntos.
- Aparecen pequeños agujeros en las vueltas.
- La pieza se siente blanda al tacto y pierde la forma.
Si te ocurre esto, prueba a utilizar una aguja medio milímetro más pequeña.
El otro extremo: agujas demasiado pequeñas.
Si la aguja es demasiado pequeña, notarás que:
- Te cuesta introducir la aguja en los puntos.
- Tus manos se cansan rápidamente.
- El tejido queda excesivamente rígido.
En ese caso, puedes probar con una aguja ligeramente mayor.
Desde mi experiencia personal.
Si estás comenzando, una combinación muy agradecida es utilizar un hilo de grosor medio junto con una aguja de 2,5 mm o 3 mm. Permite ver bien los puntos, trabajar con comodidad y obtener un tejido firme.
Recuerda: no te preocupes si al principio necesitas probar varios tamaños. ES LO MÁS NORMAL DEL MUNDO.
Encontrar la aguja perfecta forma parte del aprendizaje y, con el tiempo, acabarás descubriendo cuáles son tus combinaciones favoritas.
¿Y tú? ¿Tienes una aguja que utilizas para casi todos tus amigurumis o prefieres adaptarla a cada proyecto?
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